El pasado lunes, 16 de mayo, la Comisión Europea presentó sus previsiones de crecimiento económico para España. Entre otros indicadores, desde el Ejecutivo Europeo calculaban que la inflación de este año duplicaría la de 2021, pasando del 3% al 6,3% de media en 2022. Este incremento, provocado por factores como la crisis de suministros, la inestabilidad económica a consecuencia del conflicto en Ucrania o los últimos coletazos de la pandemia, se reflejará tanto en el menor poder adquisitivo de las familias y las empresas como en una disminución de su capacidad de ahorro, lo que podría provocar, entre otras situaciones, un aumento de la morosidad.

Los impagos afectan a las empresas a todos los niveles. Sobre todo, en lo que respecta a la posibilidad de contratar nuevos empleados, cumplir con ciertos intereses y objetivos de negocio cruciales para la entidad o, simplemente, crecer como compañía. Una de las principales claves para prevenir la morosidad es gestionar correctamente los retrasos en los pagos de los clientes, evitando que se conviertan en una deuda permanente. Tal y como muestra el Informe Europeo de Pagos elaborado por Intrum, el 72% de las empresas españolas han aceptado dar soluciones alternativas cuando una compañía cliente les ha solicitado plazos de pago más largos. Un porcentaje que se ha reducido en los últimos meses: hace un año, el 91% de las organizaciones accedía a acordar nuevas soluciones para facilitar el abono de facturas.

Con esta cifra, de los 29 países europeos analizados por la compañía líder en prevención y gestión de impagos, España se sitúa a la cola en el ranking de mercados más dispuestos a ofrecer alternativas frente a los posibles retrasos en los pagos, solo por encima de Países Bajos (69%) y Bélgica (69%), y seis puntos porcentuales por debajo de la media europea (78%). Más proclives a negociar nuevas condiciones se encuentran países vecinos como Alemania (76%), Italia (76%), Reino Unido (77%), Francia (80%) o Portugal (81%).

Entre las principales opciones que ofrecen a sus clientes cuando estos solicitan ampliar sus plazos de pago, las empresas españolas suelen apostar por dar condiciones de pago revisadas (33%). Otras opciones son ofrecer un descuento como alternativa (27%), aceptar las condiciones de pago de manera excepcional (15%) y acceder a una revisión de plazos, pero agregando un recargo (12%).

¿Qué pasará con la morosidad en los próximos meses?Ante la situación de incertidumbre económica actual, los expertos de Intrum ofrecen algunas claves sobre cómo podría evolucionar el contexto empresarial y el riesgo de morosidad en lo que resta de 2022: