Cuando se habla de contaminación normalmente se hace referencia a la existencia de sustancias o partículas en el entorno que no deberían estar, y que causan inestabilidad y daño en el ecosistema. Estos agentes contaminantes son el resultado de la actividad del ser humano afectando de manera notoria al medio ambiente -tanto por tierra, como por agua y aire- y, por ende, a la salud de las personas. Por eso, también es posible que el propio ser humano tome medidas que ayuden a mitigar sus efectos y cuidar así de su salud, especialmente teniendo en cuenta de que se trata de uno de los mayores peligros, al ser un problema inapreciable en el día a día y que puede dañar de manera silenciosa.

María Sánchez, E-Health Manager de Cigna España, señala que “uno no puede olvidar que el medio ambiente y la salud van cogidas de la mano, ya que la contaminación afecta a la calidad del aire que se respira, al agua que se bebe e incluso a la erosión del suelo donde crecen los alimentos que consumimos. A raíz de estos problemas, los seres humanos pueden desarrollar enfermedades respiratorias o cardiovasculares".

Y es que la exposición a estas partículas puede causar diferentes tipos de enfermedades. Por ejemplo, las sustancias químicas de los cigarrillos pueden originar cáncer de pulmón; las estufas de leña y las cocinas de gas mal ventiladas pueden producir problemas respiratorios y el agua insalubre de un pozo rural contaminado por pesticidas podría motivar la aparición de alergias, cáncer u otros problemas.

Con motivo del Día Internacional del Medio Ambiente, la aseguradora de salud Cigna ha analizado uno de los grandes desafíos que existen a nivel mundial: la contaminación. Como especialista en el cuidado integral de las personas, propone una serie de medidas con las que poder mitigar al máximo sus efectos en materia de salud: